SIN DESPEDIDA
El eco de sus tacones se alejó taladrando mi cerebro.
SUEÑOS INFANTILES
Y la mar acompañó a la niña-sirena al horizonte.
EN EL OLVIDO
Con aquella calada aspiró los últimos retazos del pasado.
TRISTEZA
Ese día, las fotografías perdieron su color.
SI, NO, SI, NO.
Deshojando la margarita he vuelto a quedarme en tablas.
FURIA
Y sus ojos se tornaron del color del mar embravecido.
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